domingo, 18 de mayo de 2008

Mano a mano con Gonzalo Abella


Gonzalo Abella, docente, historiador y escritor uruguayo, estuvo en la ciudad de San José durante la jornada del sábado 3 de mayo. Este “abuelo preocupado” como él se define, intercambió en diferentes ámbitos y con diversos objetivos, información de relevancia que incita a la reflexión.Convocado por CEAC para realizar el Taller de Educación realizó además un recorrido por medios de prensa locales así como también, mantuvo reuniones en algunas casas de familia con vecinos preocupados en diversas temáticas. Esta nota realizada por Avanza, ha adptado una forma que trasciende una simple entrevista ya que, por ser una personalidad que “tiene mucho para decir” por su experiencia y su formación, muestra una síntesis que enlaza diferentes aspectos de la vida social, económica y política de nuestro país.

AVANZA - ¿Cómo ves el Uruguay del 2008?
El Uruguay de hoy, es un Uruguay que si despertaran nuestros abuelos les costaría mucho reconocerlo, porque ha cambiado en muchos sentidos. En primer lugar ha cambiado hasta el paisaje, pero lo más dramático o interesante es el cambio poblacional. En Uruguay siempre hubo pobres, pero había muy poquitos excluidos. Hoy una de las primeras características desde el punto de vista social, es que el foso entre excluidos y no excluidos es mayor que nunca y la capacidad de saltarlo se vuelve para amplios sectores de la población marginal, virtualmente imposible. Todavía en los años 40, en los 50 había un maestro rural o maestro suburbano que hacía un esfuerzo casi personal apadrinando algunos niños con dificultades y el foso era salvable. Cada vez lo es menos, porque por el aspecto de un niño que nace “perdedor”, en las condiciones de pobreza, lo hace menos presentable en el mundo cada vez más estrecho del mercado de ofertas laborables posibles. Tenemos que recordar además que, -según estadísticas oficiales, uno de cada dos niños uruguayos nace en situación de pobreza y eso es una cosa totalmente nueva, que tiene unos 15 a 20 años y que no ha logrado revertirse es más, yo creo que se ha acentuado. Por otro lado nos dicen que la población del Uruguay se ha mantenido estable. Yo tengo la sospecha esto es muy personal- de que no se ha censado con la suficiente objetividad la explosión demográfica de los asentamientos. Ahí hay una pirámide de edad muy similar a la de Haití. Eso se hace con cierto interés político. La captación de capitales extranjeros se hace más factible si presentas un país de viejitos de clase media y una clase media que ni siquiera se reproduce a sí misma. Entonces técnicamente, yo creo que se hace el censo de tal manera para que no haya forma de cubrir los asentamientos que son muchos más grandes por dentro que por fuera, y se haga un estimado sobre la media del barrio que es muchísimo menor, sobre todo considerando los niños y adolescentes que viven allí. Pero más allá de eso, lo importante es que si un niño de cada dos nace en la pobreza, plantea un divorcio que nunca existió en la población uruguaya. Desde el punto de vista más objetivo podemos decir que la pobreza de los conventillos de los años 30 y 40, era una pobreza con esperanza. Muchos eran inmigrantes con cultura laboral y muchos negros discriminados, pero hoy tenemos una pobreza sin esperanzas que se reproduce a sí misma y avanza en progresión casi geométrica. Esas son las diferencias más dramáticas dentro de lo visible. La diferencias más dramáticas dentro de lo esperable es que se ha mantenido el latifundio que caracterizó desde la colonia la propiedad de la tierra, pero ese latifundio además de acentuado se ha extranjerizado y se ha saqueado y desvastado por los monocultivos. Si nosotros pensamos en la época de la última dictadura, el latifundio estaba ahí, intacto en su fertilidad, esperándonos. Hoy los monocultivos están en manos extranjeras y no están esperándonos, cada día que pasa y no logramos recuperarlos es un día que se destruye la fertilidad de la tierra y nos saquean el agua. Eso es una parte del Uruguay de hoy. Por otra parte nosotros pensamos que el Uruguay hoy, es un país de desempleo, un país donde el indicador de la tristeza se ha acentuado y que genera también algunos fenómenos contradictorios, quizás una creciente búsqueda de identidad del pueblo uruguayo, mucho mayor que antes y mayor conciencia de sus raíces multiculturales. Si tomas a Montevideo solamente, por ejemplo cuando yo era estudiante del magisterio, los que tomábamos mate eran los milicos o los estudiantes izquierdistas. Hoy el ritual tradicional es más común. Es difícil encontrar una banda de rock que no tome mate.
AVANZA -Una búsqueda de identidad inconsciente...
Inconscientemente. Pero es más lo que podemos profundizar, yo no conozco banda de rock que no conozca de la cuerda de tambores del candombe. Así como no conozco un barrio de Montevideo que no tenga una cuerda de tambores. Cada vez más percibo en el interior, y no solo en el interior rural, sino también en el interior urbano, la cantidad de adolescentes, muchachos y muchachas, que agarran un caballo y salen en las marchas tradicionales con atuendo paisano. Y de alguna manera la música del canto popular, menos rural ahora, más urbanizada, es mucho más conocida por todo el pueblo uruguayo que décadas atrás. Quizás el fenómeno murguero, es un fenómeno que exprese más que otros este nuevo encuentro con la identidad. Una identidad que está fracturada, muy profundamente fracturada. Yo decía hoy en broma, -en una charla que habíamos tenido acá, cómo hasta los nombres cambian. La gente pobre tiende a que sus niños tengan nombres en inglés, mientras que la clase media en general y los obreros organizados, con ciertos niveles de conciencia social, tratan de buscar nombres criollos y hasta indígenas. Cada vez hay más gente joven que me llama a casa -a mí y a mi esposa- a pedirnos nombres indígenas para su niño que va a nacer. Cada vez van más jóvenes y adolescentes a Salsipuedes, todos los 11 de abril, lo que se ha transformado en una peregrinación impresionante. Y desde que en el año 97, fue Comunidad del Sur y un bebé de ellos cayó al río, -que por suerte lo sacamos enseguida, en la orillita, y lo “bautizamos” a lo charrúa, se creó como una institución muy graciosa, la gente lo hace riéndose, porque le da vergüenza tomarlo en serio. Pero no solo lleva sus bebés a bautizarlos al Salsipuedes, sino que también muchos muchachos agarran agua para llevar a sus sobrinos y a sus hijitos en Montevideo y otras zonas urbanas. Son señales indirectas, son indicadores de una necesidad de búsqueda de identidad que es muy fuerte y que si se expresa en el país, lo hace más fuerte en la diáspora uruguaya. Donde enseguida reconocés la nostalgia en la necesidad de ser uruguayos, incluso en los niños y en los adolescentes es una cosa bastante curiosa. De alguna manera también, cuando hablamos del panorama del Uruguay reciente, no podemos olvidar lo que pasó en las últimas elecciones donde históricamente caduca el bipartidismo tradicional que hacía que la gente estuviera adherida a sus divisas. Y más allá de que hoy el desánimo y el desengaño con relación a la propuesta de cambio, que evidentemente no fue tal - aunque hay gente que lo defiende, a pesar de que la mayor parte de la gente está desengañada-, hay que valorar esa capacidad de cambio hacia lo nuevo que tuvo la decisión masiva de los uruguayos en el 2004. Es un indicador que quizás explica la fuerte dosis de esperanza que motivó, el dolor con el que hoy la gente está postrada y sin ganas de hacer mucho. Postración de la que yo creo, estamos saliendo. ¿Qué otro elemento compone la identidad uruguaya? Por ejemplo el pueblo uruguayo es mucho más creativo en sus expresiones musicales que en sus artesanías manuales. Si vas a un mercado de artesanos, la oferta de diversidad es muy pobre, pero si exploras la música rural y urbana es de una riqueza pasmosa, para la cantidad de habitantes que somos. Otro elemento que fragmenta la sociedad uruguaya es la distancia que se percibe entre la realidad de los niños de nuestro país existe un corte bien interesante, porque si vas a darle charlas a niños, que a mí me invitan a las escuelas como escritor, tienen mucho más en común un niño de la Escuela Nº 1 departamental urbana de cualquier ciudad del interior, con un niño del London School, que ese niño de la capital departamental, con el niño de la misma ciudad pero de contexto crítico, siempre hablando desde el punto de vista de la concepción intelectual, ese niño de la Escuela Pública que tiene detrás un hogar que lo respalda o un niño rico, que entre esos niños en su conjunto con un niño de un suburbio.

AVANZA ¿En esa Escuela Pública, aún queda cierta reserva de la identidad uruguaya?.
Si, pero yo no sé cómo se expresa en los sectores más pobres. Donde la identidad tiene en todo caso una categoría exclusivamente futbolera. En la juventud el corte está en forma más clara en las opciones musicales. Los muchachos de clase media para arriba prefieren el rock nacional, donde hay códigos interesantísimos, de clase media para abajo es cumbia villera. Pero además es muy posible encontrar al rico y al pobre juntos en una cuerda de tambores. En el norte del país hay otro denominador común además del candombe que ha entrado, que lo es la música brasilera, y que la sienten como parte de su identidad. Esa peculiaridad tan grande que tiene nuestro norte que no está suficientemente estudiado. A mí me decía una muchacha de Rivera: “fíjate Gonzalo qué curioso: en el Liceo de Rivera cuando hablamos de temas dolorosos o preocupantes hablamos en castellano, pero pasamos a bromear entre nosotros y pasamos al portugués, sin darnos cuenta”.

AVANZA -Pero también hay otras variables que han repercutido en los últimos años. Citemos extranjerización de la tierra, neoliberalismo, la tecnología. En definitiva el Uruguay se fue quedando sin industrias, y sin esa clase laburante tan importante, como por ejemplo tenía el Cerro en Montevideo, que en su momento fue un barrio privilegiado, con sus artesanos, sus industrias, etc.
Además con unas formas de solidaridad impresionante. Pero ahí hay varias cosas que vale la pena analizar: en primer lugar después del Proyecto Agrario de Saravia, -que lo conocemos poco-, además de entender la racionalidad de la lucha de divisas en el siglo XIX, que no fue una lucha de caprichos de caudillos, detrás de las dos divisas hubo dos proyectos diferentes de país; empieza con Batlle y Ordóñez un proceso muy interesante. Batlle vencedor de la insurrección agraria, con una fuerte base entre los hijos de los emigrantes y con un fuerte control del Partido Colorado, el vencedor de los Blancos, tiene tres opciones: una opción que se está presentando en América Latina es la de Pancho Villa y Zapata, cerrar filas en una América morena, contra el imperio. La opción extrema contraria es hacer una república bananera con una oligarquía de lujo “alcahueta” de las empresas. Pero hay una solución intermedia, cuando hay una fuerte renta diferencial en la tierra, si yo transfiero eso a la tierra puedo, crear un país desde su desarrollo capitalista medio. Sometido a los dictámenes del Imperio, eslabón resignado de esa cadena, con total falta de solidaridad hacia el resto de América, pero avanzando hacia un desarrollo medio y hacia un nivel cultural de la clase media que me permita a mí un nivel de mi pueblo más aceptable que el de las republiquetas bananeras. Batlle se juega por esa vía del medio. Esa misma vía que requiere además, en ese afrancesamiento, más que el Partido Colorado, que es el Partido de la entrega al Imperio, paradójicamente es el Partido de la audacia en cuanto a los derechos individuales, el erotismo, los derechos de la mujer, el derecho al divorcio, al mismo tiempo que se somete plenamente al Imperio. Por ejemplo en 1914, el diario El Día, aplaude a los Estados Unidos que está invadiendo México. Eso está claro, el batllismo tiene una tremenda lucidez de cuál es su rol de desarrollo capitalista de grado medio. Pero ¿qué pasa en la década del 50, con Luis Batlle, el sobrino que quiere retomar esta política?. A Uruguay para ser un país de desarrollo medio, le falta la escala. Batlle quiere una industrialización textil, y de bienes de consumo, que depende de una producción de maquinaria externa y esa producción externa en maquinaria, que es amortizable en una escala grande. Batlle en la década del 50 aprovecha, lo del último auge que es la Guerra de Corea, y no puede sostener a fines de la década el modelo batllista de Estado Benefactor. Estrategia ésta que usaron los Batlles y que usó Perón con distintas ideologías, de la misma manera, porque ambas causas no tocaron el latifundio, no tocaron los grandes intereses, pero repartieron más entre la gente, sobre todo la gente urbana, la gente rural no les interesaba, haciendo extracción del mundo ganadero, despojando a los ganaderos de sus ganancias para distribuirlas en obras sociales. La inercia en la memoria de los pueblos sigue evocando esa época de “vacas gordas”. Derrotado el Batllismo, triunfan demagógicamente los Blancos, en nombre de la pobreza del campo, la honestidad, etc. hacen el trabajo sucio que el batllismo no se atrevió a realizar: reforma cambiaria y monetaria, primer endeudamiento, etc. Inmediatamente, a partir de que los Blancos hacen ese trabajo se desdibujan las divisas. El Batllismo se vuelve mucho más neoliberal, porque se da cuenta que aquella cosa de la industria nacional no funciona. Jorge Batlle no traiciona a su padre Luis Batlle, aplica realistamente políticas de ideología burguesa en las nuevas condiciones donde no se puede volver a la industrialización. Entonces ¿qué hay que hacer?: importar capital. Pero los blancos no tienen un modelo diferente. Entonces como decía, a partir de los años 60 se desdibujan las divisas, pero además, como en un país pequeño siempre influye lo de afuera, en los años 60 es Revolución Cubana, es Vietnam, y eso conmueve, junto con la reforma cambiara y monetaria de los blancos, ayuda a un rasgo nuevo del Uruguay que no era visible hasta ese momento: la pobreza hasta 1959, era de rancheríos casi desconocidos, rancheríos pueblos de ratas. Cuando toda esa pobreza migra a la ciudad, Montevideo se da cuenta que no es un país de clase media. Aparecen los primeros rancheríos y coincide con la expansión de Punta del Este, que como ahí tiene su Cantegril Country Club, del cual su primer presidente es el General Seregni, empiezan los montevideanos a hablar irónicamente de los cantegriles de Montevideo. Ahí comienza a generarse un fenómeno nuevo, que hoy es muy conocido, pero que en su momento impactó. La primera generación de cantegrileros quería volver al campo y tenía hábito laboral. La tercera generación ya se sabe perdedora, ya no se lava las manos para comer por más que le diga la maestra, porque es absurdo en su entorno, y genera hasta otros satisfactorios en su entorno alternativos porque ya se siente marginado, del mundo de los satisfactores que puede ofrecer la sociedad de consumo. A la cual imita en sus peores rasgos pero desiste de acceder, excepto por el robo.
AVANZA -¿Desiste?
Desiste porque comprende que nació perdedora. Una persona en el cantegril, hasta el color de la piel que adhiere, que no es el color de sus genes, es un color especial, una estructura ósea de la pobreza, una forma física, que por ejemplo Juan Pablo Terra que ha estudiado este fenómeno habla de los desnutridos compensados. ¡Qué es eso?, por ejemplo en el África, niñitos de vientre grande y flaquitos, acá retardan su peso y talla con su edad cronológica. Si hoy vas por las escuelas y vas al Elbio Fernández y lo comparás con una escuela del Barrio Borro, los nenes de la misma edad cronológica, en el Borro miden la mitad, parecen enanitos. Sus cuerpos son armónicos, no tienen barriga entrada, pero se retarda el peso, talla y también la edad mental. Entonces eso se instala para quedarse en Montevideo. Empieza a instalarse en la periferia de Rivera, hasta Botnia no pasaba eso en Fray Bentos, en la periferia de Paysandú, en Salto. Un elemento fundamental del Uruguay social es que el corte, es el corte de las esperanzas. Y la otra cosa es la angustia de la clase media que se da cuenta que en una sociedad donde cada vez hay menos empleos , no son para sus hijos. Porque por ejemplo yo soy maestro y con mi señora que es maestra hacemos doble horario y con eso le pagamos el curso de inglés a nuestro hijo mayor. Y con mil sacrificios pagamos los mejores certificados, cuando los tenemos, el hijo del rico ya volvió de su primer intercambio estudiantil con Londres y tiene un inglés fluido. Cuando se presenta la posibilidad de un cargo en un Banco, aunque el otro no tenga recomendaciones, -o en la industria turística, el pobre muere. En ese embudo la clase media comienza a angustiarse. Entonces, ¿qué pasa? deja de tener hijos. La clase media uruguaya no se reproduce a sí misma, tiene 1.1 hijo por pareja. La muchacha que tiene acceso a una educación superior o media retarda su embarazo hasta los 29 años. Mientras el sector más pobre, dadas las características actuales, se embaraza a los trece. Y no porque no sepa cuidarse, sino porque es una estrategia. Es mucho más fácil extender su mano para pedir una moneda en 18 de Julio, si tiene la otra con un bebé. Las estrategias de la pobreza, son de los que se asumen perdedores y de los que saben que no van a salir de esa situación. Pero como los implican en el consumo buscan elementos exteriorizantes, como el zapato deportivo de marca, que genera un consumo alocado que reproduce aún más su situación de perdedor. A eso se suma la pasta base, pero que empezó con el cemento hace 30 años atrás. ¿Cómo le explicas tú a un niño de asentamiento que le duele una muela, que el cemento le va a hacer mal para el cerebro? Lo que te va decir es: pero a mí no me duele el cerebro, me duele la muela y yo con cemento me olvido. De ahí a la pasta base fue solamente tener la metodología. En Argentina se dice la pasta base es la droga creada para que los pobres se maten entre ellos. Entonces eso también es el Uruguay de hoy.
AVANZA -Ante este panorama ¿cuáles son los caminos de salida?.
Sobre todo cuando sabemos que la clase media es una de las mejores posicionadas para generar cambios de fondo. Esta clase nuestro país la está perdiendo, o es la más atacada como recientemente con el impuesto creado por este gobierno, el IRPF. Sí, ha recibido un golpe brutal. Lo que Astori no entiende, es que un abuelo que tiene una pensión de $20.000 , de clase media, está tapando agujeros de un hijo desempleado y de un nene que hay que sacarlo de la pasta base. Hay múltiples ejemplos en este sentido. Atacar esas jubilaciones es hacer un agujero más en una clase media que se está empobreciendo. Además este gobierno profundizó todos los elementos centrales de la crisis y los hizo más irreversibles. Galopó sobre la base del síndrome Tony Bleer, la izquierda se atreve a hacer lo que la derecha no se atreve porque va a tener oposición y aprovecha un momento de confianza para hacer las cosas peores. Si bien es paradójico no es nuevo. Desde que nació la izquierda en Europa, los traidores estuvieron a la orden del día. Pero volviendo al tema del Uruguay de hoy, nosotros tenemos otro problema que es que la clase obrera hoy, es totalmente diferente a la clase obrera de los 60. Tú recorrías algunas zonas de Montevideo y veías las grandes fábricas, y esos destacamentos de obreros organizados con mucha fuerza. Esa clase obrera no existe. Hoy la clase obrera vive de lo zafral, que combina seis meses de changas, en la construcción, o donde sea, con las ventas en las ferias de Piedras Blancas de lo que tiene en la casa. Se va de Piedras Blancas al interior a hacer una changa zafral en los viñedos de Canelones y vuelve a Montevideo porque la Intendencia le ofrece un trabajo. Esa es la clase obrera de hoy. Es una clase que por la informalidad de su trabajo, o lo zafral es mucho más difícil organizar .En cambio los sectores que tienen aún salario fijo, siguen siendo asalariados, pero de alguna manera tienen mucho que perder con una lucha radical. Eso produce un divorcio donde la Central Obrera que le es más fácil reclutar gente entre los sectores con salarios estables, pierde la dimensión del drama de la otra clase obrera. Y cuando hablo de la otra clase obrera no hablo solamente de los recolectores,- que tienen una mentalidad netamente individualista, aunque ahora ya no tanto, se están organizando,- no estoy hablando de gente con vocación proletaria que tienen que caer en changas porque no hay otra. Tienen que sobrevivir en el mercado informal. Entonces el PIT-CNT se distancia cada vez más de los sectores que van a ser más radicales, porque son los que más necesitan cambios, y se va a plegar más con aquellos que quieren cambios pero pocos.

AVANZA -Ese es un análisis urbano de la cuestión, ¿pero que pasa en el Uruguay rural?.
¿Qué pasa en el campo?. Nosotros teníamos en los años 60 dos universos rurales absolutamente diferentes entre sí: la ganadería y la chacra. Hay tanta diferencia entre un chacarero y un bancario en Montevideo, como entre un chacarero y un peón rural de Treinta y Tres. Es distinta la mentalidad, distinta visión. El hombre de campo, el del ganado no le gusta la agricultura. El sacrifico para él es levantarse antes de que amanezca, pasar revista del rodeo, llevar el rodeo, hacer la ronda, desafiar la lluvia, dormir al sereno y la agricultura es para gringos. Frente a eso tenemos los chacareros, con una maravillosa sabiduría, sobre todo los gringos humildes, de manejo de la tierra, de los abonos naturales, de la racionalización de la producción, del ciclo productivo, de solidaridad, -como prestar el tractor, y todo eso. Eso cambia sustancialmente en los últimos años con el cultivo maderero y la soja. Ahí cambia todo, porque la gente de campo pierde las referencias de lo que está pasando, no lo entiende, y muestra preocupación. Además se presenta el tema criminal de permitir la extranjerización de la tierra y el disparo para arriba de los precios por hectárea. A eso se suma otra cosa tan criminal como lo son los convenios de protección de inversiones con Finlandia en el gobierno de Batlle y con los Estados Unidos en este gobierno. El gobierno uruguayo de esta forma se hace fiador, no solo de una huelga, sino de cualquier ley uruguaya que cambie el uso social de la tierra. Porque si es lucro cesante el gobierno tiene que pagar por ese cambio en el uso de la tierra, de eso se trata ese tipo de inversiones. De esa forma Estados Unidos, con fachada está comprando medio Tacuarembó y medio Rivera ya lo tienen. El sur lo compra Botnia, Ence, Estora Enso, Portucel, están comprando las tierras, mediante precisamente, esos convenios. Después Mujica dirá que quiere hacer una reforma agraria , pero la hará en el Parque Lecocq, pues no lo podrá hacer en el campo porque es extranjero. Eso hace en primer lugar que la situación del país desde el punto de vista de su perspectiva, sea mil veces peor que hace 10 años atrás. A lo que se suma una clase política con cabeza urbana . La gente de campo está estupefacta de que Mujica no sabe de campo, porque es un floricultor montevideano. Ante los disparates que dice la gente de ciudad no se da cuenta pero causa la risa en los productores ricos y pobres, es un triste payaso, aunque sigue teniendo credibilidad en los jóvenes urbanos que lo ven como el antisistema
Caminos de salida
En primer lugar necesitamos generar un programa que no tenemos, no es poner una elección electoral primero sino tener un programa. Y para hacer ese programa se necesita que la gente conozca más lo que está pasando en el país, y para ello hay que tener una mirada rural. No soy yo desde categorías teóricas quien tenga que explicar a la gente de Montevideo que se va a quedar sin agua porque están forestando las nacientes del Santa Lucía, tiene que ser un paisano del Santa Lucía que lo diga con sus palabras. Está sufriendo dos procesos en el Santa Lucía: en las nacientes la forestación y en el Santa Lucía medio la desforestación de montes nativos que hace que se pierda por erosión los terrenos que colmatan el río y entonces cada vez tiene menos caudal. Ese es el tema que afecta a Montevideo, no es Botnia sino el Santa Lucía. Entonces hay que saber porqué en Uruguay cada vez falta más agua y el mundo urbano lo está sufriendo. Hay otro tema que es el cambio climático: la gente está preocupada por ello pero no entiende que cada chimenea tipo Botnia contamina tanto o más que otras fábricas existentes. Me horrorizaba cuando venía de Gualeyguachú y en la aduana te miran con cara rara porque si cruzas para la otra orilla dudan de por qué lo haces, y en ese momento estaba inundada toda Buenos Aires por desajustes del tiempo, la mujer de la aduana (de espalda a la chimenea de Botnia) tecleaba mis datos y me decía: “el ser humano está loco, porque mire que con esas fábricas terribles están contaminando el norte” como si fueran los otros , los del norte solamente los que contaminan el medio ambiente. Entender que nuestro país es cómplice del calentamiento global, porque dicen en las escuelas que si se foresta se oxigena más el aire, sin embargo hay que decir que no, porque estos árboles no son para quedarse sino para engrosar las chimeneas de Botnia. El tema de la tierra es el a b c del proceso de cambio, yo recuerdo que la vieja izquierda entendía que el tema de la tierra era un primer tramo hacia la liberación nacional, los tupamaros decían: “por la tierra y con Sendic, y el partido comunista en su 16º Congreso plantea: el primer tramo hacia el socialismo es la revolución agraria antiimperialista y Vivian Trías en los socialistas dice lo mismo. Y los anarquistas se llamaban Tierra y Libertad. Hay que recuperar en los discursos el tema de la tierra, de los emprendimientos ecológicos, de las huertas orgánicas. En segundo lugar hay que entender las demandas, no como las vemos hoy sino como las ve la gente, qué están pensando los jóvenes, qué aplauden los jóvenes,¿conocen las letras del rock nacional?, cuáles consignas son simplemente contestatarias y cuáles tienen un profundo contenido programático en el rock nacional. Otra tarea es recuperar la identidad a un nivel más conciente, yo trabajé con la cuerda de 1080 , hicimos una investigación con los más jovencitos de las mamas viejas que eran sus abuelas y sus bisabuelas, cómo era el conventillo, de dónde venían, de dónde venía su identidad. Yo les di un marco teórico y les decía que los conventillos fueron creados para traer inmigrantes pobres y después los inmigrantes pobres fueron comprando terrenos en plazos y haciendo su casita de material y llegaron los negros. Ellos me decían que estaba equivocado porque no fue tan así, que allí coexistieron: para los gallegos que llegaban que no sabían hablar español eran las negras las que los llevaban al almacén para que no los estafaran y muchos muchachos italianos y españoles se casaron con muchachas negras y vos nos decías que la pileta del conventillo era el lugar del “chismorreo”, era la fuente de trabajo, porque allí lavaban las mujeres negras y las inmigrantes para afuera. Te contaban cosas que permitía rearmar su propia identidad. Entonces, pasa por recuperar los fragmentos de identidad: de dónde venimos y recuperar la dignidad de ser de abajo. Yo fui maestro de escuela rural, después me fui para Piedras Blancas y después para un asentamiento antes de la Dictadura, yo recuerdo que en un 6to. año de muchachos de 13 y 14 años, con una realidad terrible ante la tormenta de sentirse perdedores le llevé el poema de Liber Falco Jacinto Vera y alumnos me dijeron que de repente se podía sacar versos de estos ranchos, -quiere decir que empezaron a entender que la poesía podía ser de lo cotidiano. Va a ser inevitable que habrá que despojar a los gringos de la tierra, no es hoy, hay que expropiar y expulsarlos de la tierra. Pero ningún pueblo elige el camino violento, porque en cualquier guerra los teóricos ponen las ideas y los pobres ponen los muertos. Eso va a ser el camino cuando la gente lo decida, pero no es el hoy, el hoy es entender que somos parte de un proceso continental y que hay que crear pequeñas trincheras, defender pequeñas zonas como reservas ecológicas, como áreas de reserva, como áreas de interés y federarlas; y el segundo paso es pelear por lo local en cada lugar e ir creando con pasantías de lo local a local la capacidad ciudadana para identificar problemas comunes y hacer propuesta de políticas públicas creando la red y al mismo tiempo garantizar (porque va a haber represión) determinados mecanismos de seguridad de los organismos que creemos para que pueda funcionar en cualquier situación y no ser desmantelados. Eso es lo de hoy: estar atentos al proceso continental y aprender de él.